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Todo lo que necesitas saber para recuperar tu cabello con seguridad y confianza.

Cirugía Capilar

Sí. El cabello que se implanta proviene de áreas resistentes a la caída genética (normalmente la zona occipital o lateral de la cabeza) y mantiene esa característica incluso después del trasplante. Una vez que el folículo se integra, crece de forma permanente como tu propio cabello.

 Se realiza bajo anestesia local, por lo que no sentirás dolor durante la intervención. Puedes notar una ligera presión o manipulación en la zona, pero es completamente tolerable. Después, es normal experimentar algo de sensibilidad o picor, que se controla fácilmente con medicación.

 En las primeras semanas, el cabello implantado suele desprenderse (es un proceso natural llamado “shock loss”). A partir del tercer mes, los nuevos cabellos empiezan a crecer gradualmente. El resultado completo, con densidad y grosor, se aprecia entre los 9 y 12 meses.

Con la técnica FUE (extracción de unidades foliculares), las cicatrices son microscópicas y prácticamente invisibles a simple vista, incluso con el cabello corto. La técnica FUT, en cambio, deja una línea fina, que se oculta bajo el cabello.

Se recomienda evitar actividades intensas, sudor excesivo o deportes de contacto durante al menos 10 días. Esto ayuda a prevenir infecciones y asegura que los folículos recién implantados se fijen correctamente.

En las primeras semanas, el lavado debe ser suave y siguiendo un protocolo específico que te indicaremos. Pasado este periodo, el cabello se comporta igual que el natural: puedes cortarlo, teñirlo y peinarlo como quieras.

 

La mayoría de los pacientes logra su objetivo en una sola sesión, aunque en casos de pérdida avanzada puede ser necesario un segundo procedimiento para alcanzar la densidad deseada.